Bajo la noche madrileña, el Atlético de Simeone salió con el cuchillo entre los dientes, como siempre en estas instancias. El Metropolitano rugía, oliendo sangre colchonera. Arsenal, con su estilo más pulido y vertical, llegó dispuesto a no dejarse intimidar.

El primer golpe fue de los Gunners. Poco antes del descanso, una falta dentro del área (revisada hasta el cansancio) permitió a Viktor Gyökeres plantarse frente a Oblak. El sueco no tembló: penalty potente a un lado y 0-1. Silencio momentáneo en las gradas. El “Cholo” mustió algo por lo bajo y el vestidor colchonero se calentó.

Pero este Atlético tiene alma de hierro. En el minuto 56 llegó la respuesta. Otra pena máxima, esta vez clara por mano, y Julián Álvarez tomó la responsabilidad. “La Araña” la colocó con sangre fría al palo izquierdo del portero. ¡1-1! El Metropolitano explotó como si hubieran marcado tres.

De ahí en adelante fue un partido de ajedrez con navajas. Simeone metió piernas frescas y presión alta. Arteta se cerró atrás y buscó contras con Saka y compañía. Griezmann estrelló una en el travesaño que hizo temblar hasta las bases del estadio. Oblak salvó lo que tenía que salvar y la defensa rojiblanca (con Hancko incluido) cumplió en lo suyo.

Al final, pitazo final: Atlético de Madrid 1-1 Arsenal.

Un resultado justo en un duelo de estilos opuestos: la garra y la intensidad colchonera contra la calidad y el orden inglés. Todo queda abierto para la vuelta en el Emirates, donde el Arsenal querrá hacer valer su localía y el Atleti irá a morder como sabe.

Semifinal de Champions… esto recién empieza a arder.