Pumas llegó a la Ida de Semifinales del Clausura 2026 como si fuera un equipo de Segunda División visitando al ogro local. Plantamiento timorato, línea de cinco, un solo delantero y prioridad absoluta al “orden defensivo”. Resultado: Pachuca los pasó por encima, les hizo ver como amateurs y de milagro no les metió tres o cuatro. Gol de Idrissi y a sufrir.

En redes sociales está ardiendo todo. Los aficionados auriazules reventando al equipo como nunca. “¡Jugaron como equipo chico!”, “Efraín salió con el freno de mano puesto”, “Esto no es Pumas, esto es un autobús estacionado en Pachuca”. Y tienen toda la razón. Después de eliminar al América con garra, aparecieron con el traje de miedo y sin ideas. Pasaban la pelota hacia atrás como si quemara. Pocas llegadas, cero ambición y un Pachuca que, sin ser un equipazo, dominó a placer.

Efraín Juárez, el gran señalado. El “Ancelotti mexa” (como lo bautizaron irónicamente) acumula un historial preocupante en Liguilla: no sabe lo que es ganar cuando realmente importa. Habla bonito post-partido (“la fase no se gana en el primer partido”, “hay que ganar en casa”), pero en la cancha su equipo se esconde. Ayer hasta se calentó y empujó a Esteban Solari en una bronca ridícula que solo demostró su frustración. El técnico que rompió récords de puntos en fase regular ahora se encoge en playoffs. Clásico.

Pumas vive de la mística de la cantera y de momentos de magia, pero cuando llega la hora de la verdad, les tiemblan las piernas. Aficionados pidiendo sangre en redes, memes del autobús universitario y comparaciones dolorosas con partidos anteriores donde “iniciaron como terminaron contra América: sin ideas”. El plantel es corto, sí, pero eso no justifica jugar con el freno puesto en semifinales.

Esto no es competir, es sobrevivir. Y en Liguilla, los que sobreviven sin cojones terminan eliminados en casa con la gente abucheando. La vuelta en CU será una final anticipada, pero con este ADN timorato, Pachuca llega con ventaja moral y un 1-0 que pesa como plomo.

Pumas: o despiertan, o se van a casa con el rabo entre las patas. No hay más excusas. Ciudad Universitaria exige huevos, no excusas defensivas. Si no ganan con todo el domingo, el “orgullo auriazul” se convertirá en otra decepción más para la colección.

¿Remontada heroica o confirmación de que son equipo de fase regular nada más? El tiempo dirá, pero el planteamiento de ayer fue una vergüenza. ¡Arre, que duele!